El recuerdo de lo que fue para mí Osvaldo Fasolo quedará resumido en una anécdota. Un día le pedí que escribiera un poema sobre globos, para que fuera leído en la tradicional suelta del Encuentro Internacional de Escritores "Letrarte 2011", cuando Osvaldo fue distinguido con el Broche Institucional del Museo Casa Histórica de la Independencia. Él lo escribió, me lo mostró y yo le dije: "está muy bueno Osvaldo, pero... Le falta algo que te identifique más". Al otro día, con mucha humildad, me llamó y me dijo que fuera a su casa, porque ya estaba listo lo que le había pedido. El poema tenía todo lo que era Osvaldo: luz, ritmo, mensaje y fasolismo. Esa palabra quedó grabada entre nosotros -entre Osvaldo y yo-. A veces la decíamos muy serios o riéndonos a escondidas, delante de personas que nos escuchaban y que creían que la palabra existía y que estaba incluida en el diccionario de la Real Academia Española. Fasolismo es la genialidad de Osvaldo y connota en sí un lindísimo reconocimiento y homenaje a su creatividad.